El Ocaso del Discípulo

(Parte del Universo The Hum)

“El Ocaso del Discípulo” es parte del Universo The Hum, perteneciente a comienzos de “Los Hijos de Yav” y finales de “Relatos de Anubis”

Éste es el atardecer de mi vida, los últimos suspiros antes de mi partida. La claridad ya está disipándose en un mar de infinito vacío y oscuridad. Lo que sigue, será comprobar si lo que he visto es como mi cerebro lo ha interpretado o delirios de un pobre mortal.

Me queda menos que días, horas sin duda, antes de que mi cuerpo sucumba tras la devastación que le causé por la creación y el uso del Cristal.

Quisiera poder decir que no guardo arrepentimiento alguno en mi corazón, aunque los sucesos que continuaron a la materialización del Punto Único se desencadenaron desafortunadamente, al punto de definir el destino de la galaxia de la misma forma en la que intenté evitar que derive.

He vivido siglos intensos, variando por la espiral de fortunas y tragedias. Difíciles sin duda; años de dolor profundo en ocasiones, décadas de austeridad y lucha en otras pero, a su vez, no menos afortunados a pesar de todo. Estoy sumamente agradecido de haber visto lo que muy pocos han podido ver y ha sido por la guía y compañía de seres que, por azar o destino de los hilos invisibles del universo, han entrelazado sus caminos con el mío.

Mi energía es escasa y, aún así, con este moribundo cuerpo, encuentro el deseo y la necesidad de expresarme antes de mi partida. Algunos dirán.. ¿Expresarte incluso luego de haber creado el Cristal, el máximo destello de materialización del conocimiento y verdades del universo que jamás se ha visto en la Galaxia entera?

Deberán entender que, bien sí… el Cristal ha nacido de mí, he sido tan solo un canal, un instrumento de fuerzas superiores. Desde el día en que mi maestro me llevó a ese planeta distante y me sugirió pasar un tiempo en soledad y silencio sobre la cima de unas violáceas montañas, mi mente y mi espíritu han realizado un sin fin de viajes por mundos distintos.

Sí, el Cristal ha nacido de mí…. Mas, ¿Con qué derecho puedo yo decir que es una expresión de mi ser? Él tiene vida propia, es un fragmento holográfico del universo entero, una ventana a todos los  lados y todos los tiempos; la expresión misma del todo.. Y nunca de mí, un pobre mortal que ha encontrado en él sus últimas horas.

Tal es el motivo por el cual Yo, el Yo mundano, el que caminó y atravesó lo que para él fueron enormes distancias y largos siglos.. El Yo que descansa en este lecho, el que vio partir amigos e hijos… Ese es el Yo que necesita expresarse, el individuo, el finito, el mortal.

He vivido lo que para mi raza se considera una madurez, mas no una longevidad. Mil quinientos años de frenéticas turbulencias y detenciones estancadas.. He viajado por la infinita inmensidad del espacio y he dormido bajo los cielos coloridos y cambiantes en la superficies de distintos mundos. He tenido miles de amigos y enemigos, experiencias llenas de riqueza, de dolor, de placer, de enseñanzas, de pérdidas… pero.. ¿Qué tan relevante es para el universo, en realidad, todo esto?

 

He visto en el Cristal el comienzo del todo, el fin del todo.. He visto que no puede hablarse de principio ni clausura e, inclusive así, ahí están ambos. Cuando me sumergí en Él, navegué en un segundo por los mares de cientos de millones de galaxias, tan incontables que hacen de mis viajes de toda la vida se asemejen a un paseo en el vecindario. He llorado y reído en un parpadear de ojos por las historias de todos los seres del mar del tiempo y el espacio desfilando en mi mente. ¿Desfilando acaso? Eso un concepto de tiempo y, ver a través de Él, lo aseguro, no se asemeja a nada que el tiempo pueda esclavizar.

¿Qué importancia tiene mi minúscula vida de algunos siglos frente a la realidad avasallante del todo? ¿Qué relevancia e impacto tienen en la totalidad del inaprensible océano cósmico, los cambios  y revoluciones que hemos liderado en esta pequeña, minúscula porción del universo que conocemos como Galaxia?

Ver el Todo te deja un vacío.. El Todo te lleva a la nada. No esperaba tal contradicción cuando me propuse concebir el Cristal guiado por fuerzas superiores.

Mi motivación era mucho más simple, más terrenal… detener la guerra que había comenzado tras la muerte de mi maestro (asesinato, si me permiten) y evitar el colapso de la Galaxia en manos de los Hijos de Yav, el que no podía ser nombrado, el que desintegraba espíritus y corazones con el solo contacto de sus ojos. Sí, el mismo que rivalizó con mi maestro durante casi dos milenios, incluso desde antes que yo naciera.

Pero.. al entrar al Cristal por esa primera y única vez… entendí de un cachetazo que estos siglos fueron menos que un respiro del todo.Pude ver cuánto duraría esta dominación, así como las anteriores, las posteriores, las de distintas galaxias, las de distintas realidades potenciales…

He logrado materializar el Cristal. Soy consciente de que era necesario, incluso si hoy me es imposible aceptarlo por la forma en la que todo devino… ¿Partiré acaso sin terminar de entender y aceptar este destino en mi corazón?

Los Hijos del que se hizo llamar Único, nos persiguen y nos eliminan con más vehemencia que nunca desde que sintieron las presencia del Cristal, ¿Se suponía que debía ser así?

Jamás tuve miedo de mirar a Yav a los ojos, pero no fue sino hasta mi segunda reclusión que pude entrar en el canal dimensional en el cual él y mi maestro se expresaban. No pensé que yo fuera posible de enfrentarme a tal monstruo.  Al fin y al cabo.. Yo soy distinto de ellos, mi ser es de otra naturaleza. No me gusta la palabra “inferior”, pero podría decirse que no había chances de que mi ser alcanzara la potencia de ellos, aunque mi cuerpo me ofreció más de lo esperado.

Cuando comprendí por primera vez que podía rivalizar con Yav, también comprendí a mi maestro. O eso creí.. Pues no es sino hasta hoy que sigo descubriendo cosas que ha intentado enseñarme. ¿Cómo es posible que mi maestro pudiera comprender ciertas realidades que yo aún estoy descubriendo, incluso si yo llegué a ver más lejos gracias al Cristal?

Algunos podrán argumentar que él vivió más tiempo, el triple de lo que yo llevo en este cuerpo. Fuimos de Razas distintas  y no hay duda de que un nactialiano tiene un cerebro más potente que el mío… pero estoy totalmente convencido de que no fueron estas las razones.. ¿Quizás una particularidad de su naturaleza  esencialmente distinta? Porque su comprensión no era intelectual, aún si sus intelectualidad superaba a los de mi raza con creces.

No espero que me comprendan.

Pero lo cierto es que logré rivalizar con quien se hizo llamar el Unico. Ni siquiera él era capaz de formar la cristalización del todo, algo que indudablemente deseaba para mantenerse de alguna forma eterno en este plano.

Subestimé, no obstante, tonto de mí, su capacidad intelectual. He visto a mi maestro ir más allá de su propia, enorme, intelectualidad, y dejar a ésta pequeña e inusable. Ésta percepción, quizás, me condicionó a cometer el error de no tomar en cuenta la mente de mi rival y lo mucho que podía lograr trazando su enmarañado plan.

Yo no soy un nactaliano, y menos aún un espigano. He tenido la fortuna de alcanzar la visualización del todo, pero jamás podría hacer un atisbo de sombra sobre la intelectualidad de las razas antiguas. Mi cerebro anukab, este cúmulo de neuronas y conexiones de tres lóbulos, simplemente está millones de años por detrás en evolución biológica.

¿Hubiera cambiado en algo el atreverme a experimentar con la genética de mi cuerpo? He visto a los nactalianos hacerlo con sus propios cerebros sin preocupación por los riesgos, pues se consideran desechables. He visto las granjas de cerebros de los hangur y sus sociedades a base de modificación genética y destrucción del cuerpo, exceptuando el centro cerebral biónico. ¿Debí haberme osado a buscar una evolución artificial de mi cerebro?

Creí que estando conectado con los mundos que superan la intelectualidad, sería suficiente para rivalizar con Yav. Pero me olvidé de una realidad fundamental, una realidad que mi maestro intentó inculcarme… cada mundo tiene sus reglas.

Intenté vencerle sin prestar atención a su mayor ventaja sobre mí, creyendo que ésta no sería tan decisiva como para afectar el resultado de las realidades superiores a las que tanto él como yo podíamos acceder.  Pero lo hizo, y determinó el destino próximo de la Galaxia. Yav se adelantó a mis pasos, jugó con ellos y caminó por la corniza de su extinsión, sabiendo que yo no podría equipararme a ese juego mental. Jugó un juego riesgoso que se transformó en una apuesta seguro por culpa de mi ceguera.

¿Será acaso el espejismo holográfico que ví en el Cristal irrevocable y ultimatorio? ¿Serán los próximos milenios un destino inamovible de sufrimiento y dominación para todos los seres de ésta Galaxia, tal como lo he visto?

¿O será como dijo mi maestro, minutos antes de que lo encierren en la Cámara de los Egos, mientras yo lloraba al oír la sentencia que le dieron y a la que apelamos con todo lo que tuvimos y más también?

Allí, el que fue numerado 2378 por los suyos, y nombrado con mil nombres según donde viajaba, sonrió (algo siempre raro en los de su raza) y me dijo:

“Tot, mi amigo. El futuro no está escrito, pero aún así.. Existe de antemano. Existe de antemano, pero aún no está escrito. ¿Cómo es esto posible?”

y tras una pausa, de esas que él solía dar, continuó

“No te olvides de darle de comer a los Gorlokjos, y que el calor en demasía puede dañarlos”.

¿Qué importancia tenían los Gorlokjos en ese momento?! El destino de la Galaxia estaba en juego y todo por lo que él había trabajado durante siglos se estaba desvaneciendo.

Pero así era su visión.. ¿Es ese el verdadero mensaje tras lo que pude ver en el Cristal? Quizás lo estoy pensando mal.. Quizás todo ésto que nos acontece no es insignificante, quizás es sumamente importante, tan importante como las Galaxias fusionándose, el latido del tiempo, los mundos que van y vienen, los Squartles cazando su alimento o los Gorlokjos sobreviviendo en su pecera de vidrio en el cuarto de nuestro jardín.

Pensé que lo entendía antes de la existencia del Cristal, las palabras a veces parecen muy coherentes. Luego pensé que no lo entendía y que nada tenía sentido. Las emociones destruyen a las palabras. Pensé muchas cosas, pensé demasiado.

Pero tal vez hoy, mientras finaliza el ocaso de mi vida, puedo entenderte un poco, Maestro. Cada ser tiene su chispa, su lucha, su vida y su muerte. Y así como el Cristal holográfico me ha mostrado un todo.. ¿Acaso nuestra lucha no es un reflejo de la lucha de esa totalidad?

Llega mi descanso. Esta grabación pasará a ser parte del olvido a menos que caiga en manos de alguien de la Resistencia.. Y lamentablemente no quedan muchos planetas ni individuos sobrevivientes en ella.

Ahora que he desahogado mi Yo de angustias, encuentro esperanzas. Siento una luz que se arrima a mi mente apagándola y encendiendo mi corazón.

Los tiempos son vastos… seres con luz y sabiduría por venir, ¿Cuántos y cuán fuertes serán?

Espero que las personas indicadas encuentren el Cristal a tiempo y hagan de él lo que su destino corresponde y por lo cual lo he materializado.

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Esta es la grabación que encontré en la cochera de mi casa, el mismo día en el que descubrí que mi familia ya no estaba y que el mundo entero no era el mismo.

Tras oírla, está claro que no sabía qué pensar. Lo dicho tenía más de ciencia ficción que de sensación de mensaje real en una botella galáctica.

Pero, al salir hacia el jardín trasero de mi casa y mirar al cielo a lo lejos, por encima de los edificios, pude ver una vez más a aquellas naves que habían llegado a la ciudad, a nuestro mundo,  dominándolo todo y sometiéndonos sin oportunidad de réplica.

Veía sus formas tecnológicas emanar esas luces. Estábamos en una prisión, nuestra casa, nuestro mundo, no era más que una prisión por la cual corríamos sabiendo que no había esperanzas.

Me hubiese gustado decir que el fin de la humanidad también era ciencia ficción. Me puse a hacer fuerza con mi mente, intentando despertarme de una mala pesadilla, cuando fui interrumpido por ese horrible y desgarrador zumbido que se escuchaba desde todos lados desde la llegada de los invasores.

Como siempre, una vez que el sonido se detuvo, me empezó a sangrar la nariz. Llevé la mano sin pensarlo para limpiarme y noté que en ella sujetaba el objeto que me había traído ese mensaje del ser moribundo de otro planeta…..

¿Maestros? ¿Galaxias? Era mucho para mí.

Y aún así..Mi rugosa y agotada mano humana sostenía ese extraño Cristal que parecía llamarme hipnóticamente. ¿Qué se suponía que debía yo hacer con esto?